Esta noche, mi hija de cinco años
tuvo sus primeros miedos nocturnos, nos dijo, mientras secaba las lágrimas de
sus ojos, que había visto como la puerta de su dormitorio se movía, sin hacer
ruido y como su mochila se movía sobre la cómoda. La abracé, mama estaba allí,
cuando se calmó le dije; nuestros ojos no están hechos para ver en la
oscuridad, por eso cuando miramos fijo a algo, parece que se mueve, pero no es
así. Nuestros ojos solo ven bien de día. Me miro y me pregunto si existían los
fantasmas o los monstruos. La abracé fuerte y le dije. El mundo está lleno de
cosas maravillosas y misteriosas por descubrir, pero jamás he visto un fantasma
o un monstruo. Así que no tenía nada de qué preocuparse.
Me abrazo fuerte y le di un beso
en la frente. Mama arreglaba su pelo y le dijo que ella cuando pequeña pensaba
que sus juguetes se movían, pero era solo porque no podemos ver de noche.
Y entonces ocurrió.
Mama le dijo que papa y mama
somos los guardianes de su castillo y que nosotros la protegeremos de todo,
siempre. Mama es la hechicera más poderosa de tu reino y papa el dragón más
peligroso de tu castillo de princesa, le dijo. Somos los guardianes y junto a
nosotros nada puede ocurrir.
-
Ustedes son los guardianes? Pregunto
-
Somos los guardianes y nada puede hacerte daño
en tu castillo, le repitió mama.
-
Más tarde pase por su dormitorio y estaba
despierta.
-
Aun con susto?
-
No papa, solo pensaba en los guardianes.
Me gusta ser tu hija, me dijo.
Eso fue suficiente para saber que
lo estoy haciendo bien, cuando cerré la puerta, me di cuenta que nada es más
importante, ni las deudas, ni los conflictos familiares externos, ni las
enfermedades ni nada.
-
Soy el dragón guardián, en mis hombros vuelan la
hechicera maestra y las dos princesas.
-
No hay nada que temer.
Mientras cerraba la puerta, me di cuenta de que mi hija había
calmado mis propios demonios.
Buenas noches.
Como siempre, gracias por leerme.
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