Estaba viendo
una charla de TED en YouTube, no recuerdo bien el contexto o el tema en específico,
pero en algún momento durante la charla, el expositor señalo que nuestra generación
había visto más mujeres desnudas que todas las generaciones previas de hombres que
ya habían pasado por la faz de la tierra juntas, la razón, es porque ahora están
a un clic de distancia, el esfuerzo ahora es mínimo y lo menciono como punto de
partida para las ideas que vienen a continuación, me referiré al concepto de generación
de una forma amplia, no me refiero ni a la generación x en específico, a los milenial,
ni a ninguna otra denominación, empleo el concepto de generación para referirme
más bien a oleadas de varones, oleadas de sujetos que comparten más o menos el
mismo grupo por edad.
Me
parece fantástico que la sexualidad se normalice, que podamos hablar de ella de
forma natural, en un foro, en la televisión o un colectivo, ha sido tabú por
tanto tiempo y la represión del tema ha generado tanto sufrimiento, que ya era
hora que estas “vergüenzas” salieran a la luz y se normalizara el tema, pero
tiene un costo y desde mi perspectiva, nos ha costado el honor como varones.
Somos una generación deshonrada.
Así
está la cosa, antes de la proliferación del internet, tener acceso a una mujer
desnuda, era algo que debías ganarte, tener acceso a los favores sexuales de
alguien, implicaba tener que asumir una actitud que te hiciera digno merecedor
de dichos favores, me refiero que debías ser higiénico, galante, preocupado,
tolerante y por favor sobre todo tolerante, porque tu compañera es una persona
con sus propias cuitas, atento, en fin un caballero, si se quiere… siempre existió
la pornografía, PERO, aun así debías comprarla, pagar por ella, realizar algún tipo
de esfuerzo; Así, cuando la pornografía se convierte en un material gratuito y
disponible a un clic de distancia, las nuevas generaciones ya no debieron
luchar o trabajar para tener acceso al objeto deseado, ya no requiere ni por último
el esfuerzo de esperar que el video cargue porque la velocidad de internet
incluso permite la conexión en vivo. Las nuevas generaciones de hombres desconocen la idea de que los favores sexuales de alguien son un PRIVILEGIO que
debe ser ganado y lo entienden como un derecho, algo que va incluido de forma automática
en la relación y se molestan cuando aparece frente a la satisfacción automática
de sus necesidades, algún obstáculo, ya sea este el padre de la chica o la
chica misma. Carecen o carecemos de honor.
El problema se
multiplica cuando observamos cómo este fenómeno afecta a las jovencitas,
quienes deben responder de forma activa a una sociedad que las hipersexualiza,
entienden que de alguna forma deben estar a la altura de las exigencias
sociales y de sus compañeros románticos o pololos, temiendo el rechazo e
incluso la pérdida del interés de este si se niegan a enviar una foto
comprometedora, de ser tachadas de cartuchas o fomes si no responden de forma
adecuada, si no se entregan a cumplir estas actividades que consideramos un
derecho y no un privilegio.
Tenemos una
seria perdida de honor, rehuimos la batalla por el privilegio de obtener
favores sexuales a mediano o largo plazo, a nuestros varones les da lata,
enfrentar al padre de la chica que les interesa y la responsabilizan a ella de
que esto deba pasar y claro, ella se escabulle para facilitarle a tarea…. Facilitarles
el acceso a ellas, algo que debiera ser ganado con honor.
Nos falta
honor, cuando nos aparece gente en el camino y en vez de mirar al horizonte y exclamar ¡¡¡Competencia!!!! y prepararse
para luchar por nuestra amada, la miramos a ella y la reprendemos por que
aparece esta competencia, en vez de decir que gane el mejor…. Con honor, decimos
cosas como “no quiero volver a verte hablando con ese pelotudo otra vez”, por supuesto
nada más atractivo para una mujer que un sujeto que no es capaz de soportar el
hecho de su novia, esposa o pretendiente
sea una mujer atractiva para alguien más….
Me
preocupa, tenemos generaciones por venir de hombres sin honor, que no están dispuestos
a luchar por lo que desean, sean estos los favores de una dama, un trabajo o
por último un deseo pueril.
Eduquemos a nuestros hijos en búsqueda del honor, enseñémosle
que las cosas se ganan, a pulso, con inteligencia, sin pataletas, sin pucheros,
hay que ganárselo todo, nada es un
derecho….
Nada.
Como siempre, gracias por leerme.

Me parece que la educación parte por casa, enseñar lo que es bueno y lo que no, dando las herramientas para no dejarse llevar por la "masa", cosa muy fácil en grupos de adolescentes (y no tanto) para quedar bien con el grupo. Además, predicar con el ejemplo a nuestros hijos, entregándoles valores y no todo en bandeja para que sepan que todo hay que ganarlo en la vida y que lo que fácil llega, fácil se va.
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