Una de las cosas
que siempre me llamo la atención, es que a mucha gente no le gustan los gatos,
y cuando les preguntan por qué, señalan que tienen mal olor o dejan pelos, o
arañan los muebles, cosa que me parece cierta, pero no lo suficientemente
poderosa como para justificar el desagrado de estos como mascotas, dado que un
animal bien educado no hace daño en la casa, sea este perro o gato. Pero lo que
más me llama la atención, son las razones de tipo, juicio moral, respecto de
los felinos. Como por ejemplo: "no me gustan los gatos porque son
desleales o veleidosos, o hasta traicioneros", en fin... he observado por
ahí, que existe una curiosa relación casi estadística entre "cuanto te
gustan los gatos" y que tan celos@ o desconfiad@ eres. Pienso que tener un
gato, puede ser desde terapéutico hasta una experiencia emocionalmente
correctora.
Estas son las razones:
Aquellos que prefieren los perros, y que en general son
emocionalmente competentes, no establecen con sus mascotas relaciones de
codependencia, sin embargo, obtienen de su perro un amor incondicional sobre el
cual proyectan sus necesidades afectivas, de este modo el amor que reciben de
sus mascotas es absoluto, consistente y noble, ya sabemos cómo reza el
aforismo.... mientras más conozco a la gente, más quiero a mi perro... quien
supuestamente es mejor que la gente pues esta te traiciona o es innoble o
veleidosa. Y como me resulta útil el ejemplo, por qué no decirlo, felina ¿no?. Pero si observamos un poco el
comportamiento del perro es posible que descubramos lo siguiente.
El perro, es un
animal por instinto gregario, pertenece a una manada en donde hay un líder o
perro alfa quien tiene ciertos derechos de procreación y alimentación, es
decir, tiene prioridades sobre las hembras y es el primero que come, y cuando
esta saciado, entonces y solo entonces come el segundo y así en orden
jerárquico, el perro, está determinado a seguir al líder de la manada, pues de
esta depende su supervivencia. Por otro lado, el perro es un animal
territorial, defiende sus dominios de intrusos pues estos o robaran la comida o
las hembras y ambas cosas son muy malas, de acuerdo con la perruna existencia.
Estas características instintivas hacen del perro un compañero ideal, Cuida
nuestra casa y nos sigue donde sea, es obediente al límite de morir por una
orden nuestra, podemos contar ciegamente con el... Pero, esto se debe a un
condicionamiento evolutivo del que obtenemos beneficios, no quiero decir que el
perro no pueda expresar hacia nosotros algún grado de vinculo, porque está
demostrado que este existe, solo trato de mostrar que el perro carece de la
libertad o el poder de "no amarnos" de largarse de nuestro lado si
somos malos amos, si no lo alimentamos o lo golpeamos, igual nos ofrece
obediencia.
Se arrastran esconden la cola se demoran pero igual regresan a su
amo, de quien dependen instintivamente puesto que así está escrito en sus
genes. Nos aman incondicionalmente, no voluntariamente.
Los gatos son animales en esencia solitarios, muy
territoriales y desconfiados, comen solos; si no los alimentamos, salen de
cacería, si no les proveemos donde dormir descansan a la sombra echados en la
rama de un árbol, son distantes y no nos necesitan para nada, hecho que
angustiaría profundamente a alguien emocionalmente dependiente de un amor
incondicional.
Las comparaciones son idiotas y muchas veces injustas, pero
veamos lo siguiente:
Cuando un perro esta cómodo echado bajo la sombra de un
árbol y lo llamas, viene feliz, moviendo la cola contento de que el amo le
preste un momento y quiera jugar, pero no puede decir que no; mientras que el
gato, solo si esta de ánimo se acercara a ver que se te ofrece, pero si no
quiere, entonces no hay fuerza en el mundo que haga que se quede a tu lado, es
más, si lo presionas te mostrara las garras y probablemente lo pases muy mal.
Es como si el animal plantease muy claramente lo
siguiente... No es personal, en serio, pero en este momento no me apetece ser
acariciado, si el gato se acerca y se le rechaza, tampoco pasa nada, para el
animal no es personal, sola que no quieres jugar ahora.
Si por alguna razón, se le falta el respeto al perro, se lo
golpea o se lo reta, volverá incondicionalmente, mientras que el gato,
desconfiará de su agresor de forma inmediata, poniendo fin a cualquier relación
que hubiese existido.
El presente monologo no pretende ser una apología de la raza
felina, sino que pretende ser la base para el análisis que sigue a
continuación:
Existen en mi experiencia dos tipos de relaciones de
parejas, las relaciones Caninas y Las relaciones Felinas, ambas centradas en el
grado de seguridad personal que tienen los integrantes de la relación.
En las relaciones caninas, uno o ambos miembros de la pareja
exigen un amor incondicional, aun si esto implica aceptar ofensas y malos
tratos, se tienen expectativas irreales de amor automático, no importando los
méritos que el otro miembro de la pareja haga para merecer este amor que ahoga
y asfixia. En esta modalidad de pareja, no se puede hablar con alguien más, si
en una reunión social uno de los miembros comente el error de ser cortes con un
tercero, el miembro afectado descargara una ira perruna sobre su pareja y
luego, esperara que esta regrese, ojalá moviendo la cola.
Una relación felina por otro lado, es una relación de
tiempos distintos, de mensajes de aceptación y amor correspondido pero ganado,
No hay falta de respeto, no existen las
dudas y los celos pues cuando un gato quiere estar cerca de alguien, ese
alguien se ha ganado la lealtad de un ser que disfruta de su compañía, pero no
le necesita, no está condicionado. Expresiones como Te amo, pero hoy quiero
estar sol@ o Te amo pero no quiero hacer el amor, son perfectamente entendibles
para los gatos, mientras que a los perros les aterran.
Por eso, tener un gato puede ser una experiencia
emocionalmente correctora o terapéutica, por que ayudara a su compañero, no
dueño ni amo, porque no se puede poseer a un ser que se define como libre, a
conocer aspectos de la lealtad y cooperación que y por qué no, del amor, en
donde no existe ni la más mínima dependencia.
PS: Personalmente prefiero que sean gatas, son más limpias. Eso sí, a con sus anticonceptivos al día para no tener millones de dando vueltas gatitos por
ahí.
Como siempre, gracias por leerme.

No voy hacer un comentario de carácter reflexivo sino que leer esto afirma que tengo que tener un gato ¡Lo usaré para poder convencer!
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